Glosario cinéfilo: Star System

Star-system

Fue D. W. Griffith, padre del cine de ficción, quien empezó a firmar sus películas y a colocar a los actores en los títulos de crédito. Gracias a esa iniciativa, los actores comenzaron a ser conocidos, generándose una demanda por parte del público. Dicho comportamiento continuó evolucionando hasta nuestros días, donde muchas producciones ganan o pierden relevancia inicial en función de sus protagonistas.

Durante los años de la Primera Guerra Mundial, la producción cinematográfica estadounidense alcanza su pleno desarrollo, convirtiéndose en una de las industrias más prósperas del país; por ello, cuando el conflicto alcanza su fin, en 1918, Estados Unidos se encuentra a la cabeza del mercado cinematográfico mundial. En esta situación, los presupuestos de las películas aumentan de manera considerable, y con el fin de minimizar los riesgos, se generaliza la aplicación de los modelos organizativos desarrollados por Adolph Zukor. La guerra de patentes causó la emigración de todos los productores a Hollywood, donde crearon el sistema de estudios. Los productores estaban interesados en producir a gran medida y en establecer un patrón en todas sus producciones, al cual llamaron «Modelo de Representación Institucional«. Sin embargo, el éxito de una producción dependía de la popularidad de los actores y actrices que participan en ella, y uno de los trabajos más importantes era su promoción y así es que aparece una nueva industria: el «Star-system«. En 1970, Edgar Morin aseguró refiriéndose a este sistema: «La estrella es el producto de una dialéctica de la personalidad: un actor impone su personalidad a sus héroes y sus héroes imponen su personalidad al actor. De esta sobreimpresión nace un ser mixto: la estrella”.

Las estrellas de cine fueron creadas por los propios estudios como una mezcla entre actor y personaje, mitificados como dioses por el público. Estos personajes constituyeron en gran medida los cimientos del imaginario colectivo de la época; tratado por Edgar Morin: «Los actores célebres hacen espectáculos célebres«. A fin de difundir una imagen idealizada de las estrellas y de explotar al máximo su rentabilidad, los productores crearon una importante campaña publicitaria a través de revistas, club de fans, etcétera. Los estudios definían la imagen y el atuendo de cada actor, llegando a condicionar su vida privada. Imponían contratos con duras condiciones, que forzaban a los actores a aceptar los papeles elegidos para ellos e impedían su colaboración con otros estudios. El Star-System duró hasta los años 1950, aunque hoy en día sus secuelas aun persisten.

 

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