STEVEN SPIELBERG, EL REY MIDAS DEL CINE (Parte 1)

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Steven Allan Spielberg nació en Cincinatti, hijo mayor del ingeniero electrónico Arnold Spielberg y de la concertista de piano Leah, dueña también de un restaurante en la ciudad de Los Angeles. Ambos de creeencias judías. Tiene tres hermanas llamadas Sue, Anne y Nancy. El caballero que hemos escogido para hablar de él, es un director, guionista y productor llamado de forma más simple Steven Spielberg y ha sido considerado con el sobrenombre del Rey Midas del cine.

Su infancia no fue fácil y en el año 1965 sus padres se divorciaron y Spielberg, quien siempre mantuvo en esta primera etapa de su vida una relación distanciada con su padre, se mudó con su madre y hermanas a California. Después de su divorcio en 1965 y sendos matrimonios fallidos, volvieron a casarse en 1997. Un señor con una infancia complicada que descubrió de forma muy temprana el amor por el cine.

Steven Spielberg dentro del mundo del cine y es un referente, del entretenimiento en mayúsculas y del cine clásico y de autor.  Muy pronto empezó con sus inquietudes en facetas de director, y también empezó a implicarse en labores de producción, creando Amblin y Dreamworks en asociación. Spielberg a diferencia de lo que la gente pueda creer fue autodidacta y no era un buen estudiantes, su vida no fue muy plácida pero consiguió el sueño americano de ser por su trabajo y perseverancia un gran director y productor de cine, muy prolífico por cierto, con gran cantidad de películas en su haber en las dos parcelas.

El veterano director ha intervenido en algunos documentales sobre su vida, además de la edición de algunos libros sobre este gran director. Y en muchas de estas entrevistas él ha hablado en detalle de múltiples facetas de su vida, una de ellas por ejemplo es su infancia, que como hemos dicho no fue muy tranquila y esto es lo que decía Steven Spielberg sobre esa etapa:

“En el colegio odiaba las matemáticas. No me gustaba nada cuando amontonaban los números unos sobre otros. Mi padre solía decir cosas como que 3 dividido entre 4 es algo imposible, y yo le contestaba: “Desde luego. No puedes poner ese 3 en el agujerito pequeño del 4. No cabe”. Odiaba el colegio y odiaba leer. Prefería ver cualquier cosa antes que mover los ojos de izquierda a derecha.

Mis padres nunca me compraron suficientes juguetes. Tenía perros y periquitos que volaban con toda libertad. Vivía en un zoo; un zoo americano de clase media, maravilloso, feliz. Mis películas reflejan muchas veces este fantástico caos en el que vivía. Mi infancia fue de todo menos aburrida. Tengo tres hermanas pequeñas que pintaban en las paredes y rompían todos mis juguetes.

En aquellos años, me sentía débil. Mis amigos eran como yo. Delgados y con gafas. Intentábamos pasar el año sin que nos tiraran de cabeza a la fuente. Me gustaban los trenes. Por cada cumpleaños, o para las vacaciones, mi padre me regalaba alguno nuevo que añadir a mi colección. Mi padre me amenazaba con llevarse mis trenes si seguía destrozándolos, y yo no los vería nunca más. Cuando mi madre le regaló a mi padre una cámara por el Día del Padre, empecé a usarla. Creo que tenía unos doce años y no podía soportar la idea de no volver a ver cómo chocaban mis trenes. La primera cosa que filmé fue un choque entre aquellos trenes eléctricos.

Componía unos accidentes muy complicados en las vías y de forma intuitiva filmaba aquellos choques perfectos. Cuando vi la película, me quedé alucinado al ver que mis pequeños trenes parecían locomotoras de muchas toneladas. Aquello me encantó: ya no necesitaba provocar nuevos choques con mis trenes.

No he estudiado nada sobre dirección de películas, es algo puramente instintivo. Creo que fue entonces cuando decidí ser director de cine.”

A todo esto tenemos que decir que Steven Spielberg, debido a los traslados laborales de su padre, residió en diferentes Estados norteamericanos durante su niñez y adolescencia. Ya hemos dicho que fue de formación autodidacta, y comenzó a rodar cortos a comienzos de los años 60, debutando con un film del Oeste titulado “The Last Gun”, hasta que a los 16 años dirigió y escribió su primer largometraje, “Firelight” (1964), extenso título de ciencia-ficción basado en una historia ideada por su hermana Nancy (quien también aparece como actriz en la película) que consiguió ser proyectado comercialmente en un cine de Phoenix, ciudad en la que residió durante su juventud. El estreno en una única sala de esta localidad se produjo cuando tenía 17 años y es el germen de lo que más adelante sería una de sus mejores películas, Encuentros en la tercera fase.

Una película de más de dos horas y que costó 500 dolares, recaudando más de 700.000 mil, una barbaridad. La pena es que Spielberg intentando hacer carrera, presentó su película a una productora que casualmente se fue a pique y la única copia que tenía desapareció.

El director habló de sus padres de forma profunda y esto es lo que dijo:

“Mi madre, Leah, es una mujer pequeña con mucha energía, parece una niña pequeña que nunca creció. Todavía vivo bajo su influencia- Era pianista y tocaba conciertos de cámara, mientras que en otra habitación mi padre discutía con otros nueve o diez hombres sobre cómo construir una ratonera computerizada. Estos estilos de vida tan diferentes me sobrecargaron los circuitos, y mi única posibilidad de aislamiento era mi cuarto. De hecho, la puerta estaba cerrada casi siempre. Tenía que poner toallas debajo de la puerta para no oír la música clásica y las discusiones sobre ordenadores.

Cuando tenía once años su padre, Arnold, les reunió a todos en la cocina, nos enseñó un pequeño transistor que había traído a casa y nos dijo: “Esto es el futuro”. Era ingeniero electrónico y diseñaba tecnología para ordenadores. Cogí el transistor y me lo tragué. Fue un momento de mucha tensión. Como el enfrentamiento entre Raymond Massey y James Dean en Al este del Edén. Uno de esos momentos en los que dos mundos diametralmente opuestos chocan entre sí.

Era como si Spielberg estuviera diciendo: “Ése es tu futuro, pero no tiene por qué ser el mío”.

En Los Angeles, Steven Spielberg intentó ingresar sin éxito en la Universidad de Southern California para estudiar Cinematografía. Tras dos tentativas infructuosas, logró ser admitido en la Universidad del Estado de California en Long Beach, centro de menor prestigio que su primera opción del que salió en 1968 sin haber finalizado la carrera. Ya hemos comentado que no fue un gran estudiante, ni tampoco tuvo el apoyo para poder seguir estudiando, entre tantos problemas en casa y cambios de domicilio. Pero finalmente en el año 2002 recibió su diploma de graduación, algo que imagino le quitaba el sueño y se pudo resarcir de todo ello con esta graduación a los 56 años de edad.

Ya era un director importante, reconocido y premiado y ese pundonor le llevó a conseguir su sueño de graduarse, El Rey Midas del cine aún tenía muchas cosas que decir. Después de su película Firelight, el director empezó una etapa muy importante y poco más tarde realizaría el cortometraje que dio nombre a su productora, Amblin, todo ello lo llevaría en poco tiempo a realizar la primera película en formato telefilme, que tuvo estreno en cine en Europa, como fue Duel, El diablo sobre ruedas, y que le llevaría a dar el gran salto al cine. Pero todo esto lo hablaremos en el próximo especial.

Mientras preparamos el siguiente especial, si quieres puedes disfrutar de Steven Spielberg a través de los los especiales que realizamos en el programa +QCine de Radio Nova (PROGRAMA EN DIRECTO). También este y otros programas están disponibles en nuestro canal de IVOOX o también a través de las playlist que puedes encontrar “dandole un click en este enlace“.

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