Comedias mudas

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La comedia muda durante el período mudo se ha asociado muchas veces a personajes famosos como Charlie Chaplin (1889 – 1977) y Buster Keaton (1895 – 1966), pero en realidad fue uno de los primeros y más apreciados géneros cinematográficos. Desde El regador regado (L’arroseur arrosé(1895)), dirigida por Louise Lumière (1864 – 1949), donde un jardinero sufre una serie de accidentes con su manguera, en un ejemplo de gag visual, la comedia ha acompañado el devenir del cine. Muchas de esas películas permanecen todavía en gran parte en el olvido, o, si existen, están a la sombra de Chaplin o Keaton. Sin embargo, la interpretación atrevida de Harold Lloyd en Safety Last! (El hombre mosca, 1923), y la de Raymond Griffith en Hands up! (1926) son claros ejemplos de rutinas cómicas bien montadas y un recordatorio de cómo cómicos de esta valía pueden desaparecer para el público.

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En los primeros años del período mudo, la comedia empezó a desarrollar los rasgos que la llevarían hasta la década de 1920, con actores cómicos como los franceses André Deed y, especialmente, el muy popular Max Linder. Sin embargo, fueron los estudios Keystone Studios de Mack Sennett los que desarrollaron los tópicos que llegarían a definir la comedia muda. Este estudio empezó a producir comedias a escala industrial, Keystone kops, favoritas del público después de fundar el estudio en 1912. Las producciones que en muchas ocasiones se hacían en cuestión de días y cuya calidad variaba mucho unas de otras. Consistían en escenas de persecución y de gran riesgo y donde se jugaba humorísticamente con las diferencias de talla y tamaño entre los personajes. Las películas Keystone se plantearon para ser efímeras, con nuevos estrenos cada semana, jugando muchas veces con los tópicos o parodiando filmes famosos del momento. También fue Sennett quien creó las primeras estrella de Hollywood, con actores como Mack Swain, Ford Sterling, Mabel Normand, Roscoe Fatty Arbuckle, Harry Langdon y Charlie Chaplin.

Chaplin se alejó de las astracanadas de la Keystone y se convirtió en una estrella destacada de la comedia de la época, que incluso podía cobrar un sueldo semanal de unos 1250 dólares en 1915. Un elemento crucial en el éxito de Chaplin fue que su fama le permitía tener control sobre su propio material. Así, se alejó cada vez más de las comedias de Keystone y refinó su alter ego cómico, un vagabundo solitario pero con buen corazón, siempre vestido con un sombrero Derby y un bastón. The Gold Rush (La quimera del oro, 1925), de Chaplin, fue una de las películas que generó más beneficios de la época muda y, como muchas de ellas, como por ejemplo The Kid (El chico, 1921), analizaba temas que le preocupaban, entre otros los efectos de la pobreza, un elemento seguramente relacionado con su propio origen social.

La película es más conocida, sin embargo, por el baile de los panecillos, en el que el vagabundo al que da vida Chaplin realiza un baile ágil con dos panecillos y dos tenedores. Este era un rasgo típico de sus comedias, una mezcla de comedias física y casi coreografiada, junto con gags de situación.

Keaton, un ex acróbata e intérprete de vodevil, se diferenciaba de Chaplin en que sus comedias derivaban del contraste entre su cara inexpresiva y la extrema (y absurda) agilidad requerida por sus personajes para salir ilesos de situaciones cómicas. Con Keaton, la comedia física casi llegaba a lo poético gracias a su interpretación, así como a su agilidad en escenas cada vez más elaboradas y tan espectaculares como peligrosas.

La llegada del sonido cambió de manera radical la carrera de muchos actores de comedia muda. Chaplin se resistió a las películas con diálogo hasta el año 1940, cuando apareció The Great Dictator (El gran dictador), privilegiando el uso de efectos sonoros, como en Modern Times (Tiempos modernos, 1936). A Keaton le costó adaptarse a las comedias basadas en diálogos, e intérpretes como Harold Lloyd y Harry Langdon perdieron gran parte de su atractivo. W. C. Fields, que había ejercitado los diálogos en su carrera teatral, pudo pasar de éxitos en el cine mudo, como Sally of the Sawdust (Sally, la hija del circo, 1925), a tener una carrera exitosa también en las películas sonoras, como The Bank Dick (Detective a la fuerza, 1940), Del mismo modo, Laurel y Hardy (el Gordo y el Flaco) empezaron a trabajar hacia el final de la época muda, consiguieron adaptarse a ese medio en mutación y dieron lugar a la nueva generación de genios cómicos.

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